Cosa de meigas…


Anoche regresé de hacer, por segunda vez en menos de 4 meses, la parte final del Camino de Santiago. La verdad es que con la primera creía que había tenido suficiente. Sí, suficientes madrugones, suficientes esfuerzos, suficientes recompensas, suficientes caídas, suficientes palabras de ánimo, suficientes risas, suficientes lágrimas (de emoción o de dolor), suficientes ideas descabelladas, suficientes nuevos e íntimos amigos, suficientes vasos de vino, suficientes ronquidos, suficientes batallitas… y lo peor de todo: suficientes despedidas. Pero nada más lejos de la realidad.

La gran diferencia con la primera vez –aparte de que, en lugar de 800, ahora recorrería tan sólo 200 km–, ¡y ya van 1000!; es que no iría solo, sino con mi madre y mi hermano. Ellos lo llevaban barruntando desde hacía años, pero cuando les surgía la oportunidad se la cambiábamos por otro viaje familiar “menos cansado”. Siempre terminábamos truncando sus planes y yéndonos todos a Eurodisney, a visitar Irlanda en coche, a Nueva York, de crucero por las Islas Griegas… Vamos, lo que podrían denominarse unas vacaciones en toda regla: sin ampollas ni malos olores. Pero en esta ocasión no había escapatoria. Además, como yo lo había recorrido entero hacía poco tiempo, y me había hecho escritor… (que es de esas profesiones que la gente cree que estás todo el día sin hacer nada y puedes ir y venir a tu antojo…) pues me convencieron para que les acompañase en su andanza. Sería “su guía”, dijeron. Así que me volví a remendar los pies, a pedir prestados de nuevo la mochila y el saco de dormir, y me puse a caminar junto a dos de las personas más alucinantes y testarudas que conozco.

Fuimos conscientes de que la aventura había comenzado cuando el autobús nos dejó tirados, literalmente, a las 05:30h de la madrugada en aquella oscura cuneta de Villafranca del Bierzo. Allí estábamos nosotros: en chanclas y pantalón corto, muertos de sueño, y ahora de frío. También se bajó en esa parada improvisada una chica alemana a la que ni se le pasó por la mente alejarse de aquel trío cómico en mitad de la noche, pese a que parecían haberse equivocado de autocar y cogido ése, en lugar del que se dirigía a Benidorm… <<Yo de aquí no me me muevo… ¡Si vienen los lobos… se los comerán a ellos primero, mientras yo corro!>>, debió de pensar la muchacha (en su idioma, imagino) durante los 20 minutos que esperó a que nos pusiésemos todo el equipo de montaña y nos embadurnásemos de milagrosos ungüentos anti-rozaduras, quemaduras solares y dolores musculares; que llevábamos en nuestros pesados macutos y botiquines.

Aunque ya estábamos listos, tardamos un buen rato en arrancar del todo. Nos daban bastante respeto aquellos arcenes habitados solo por algún que otro rayo de luz de luna. Pero, cuando vimos al primer grupo de peregrinos pasar a nuestro lado sin ningún miedo, lanzando a diestro y siniestro sus “Buen-caminos” pronunciados de manera extraña pero alegre… allá que fuimos detrás. ¡Estábamos andando por fin!

Y luego ya os podéis imaginar… Gracias a las personas que he redescubierto por el Camino, empezando por aquella chica alemana que nos conquistó a todos una noche de perros (que no de lobos); pasando por gente muy, pero que muy grande de Valladolid, Zaragoza y Algeciras (que el destino puso una mañana cualquiera en las literas de al lado de nuestra habitación, y de la que ya no quisimos separarnos por miles de motivos); y terminando por una madre todoterreno –que los dejó a todos con la boca abierta y el corazón encogido– y un hermano pequeño con más energía y ganas de comerse el mundo que el que sumábamos todo el grupo cada amanecer, al devorar las tostadas con mermelada y mantequilla de los albergues… ¡he pasado unos inolvidables y únicos 7 días, con sus también inolvidables y únicas 7 noches!

Como no podía ser de otra forma, pese a que traté de resistirme… me han sabido a muy poco estos madrugones, esfuerzos, recompensas, caídas, palabras de ánimo, risas, lágrimas (de emoción o de dolor), ideas descabelladas, nuevos e íntimos amigos, vasos de vino, ronquidos, batallitas… y lo peor de todo: despedidas.

Será cosa de meigas… ;)

Queimada

Haberlas, haylas.

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6 pensamientos en “Cosa de meigas…

  1. justo hoy le he dicho a tu madre que esperaba tu relato del camino y zas lo recibo esta noche, de verdad gracias por tu breve relato de estos 7 dias con sus 7 noches, me dan ganas de hacer unos cuantos kilometros, aunque no sea creyente, solo por vivir la experiencia

  2. Bendito camino, que tendrá…
    Quizás sea mejor no saberlo y seguir estando influido por su magia para siempre.
    Una pregunta, el meigo de la queimada se me parece al hospitalero de pontecampaña… puede ser?
    LUMEE LUMEEEEEE

      • aunque necesitado de luz, aun conservo la vista.
        Que gran albergue.(aun recuerdo sus espaguetis con albóndigas).
        Espero que os dijera todo el “conxuro”
        Con tu permiso G-sus
        EN GALLEGO
        “Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
        Demos, trasgos e diaños, espíritos das nevoadas veigas.
        Corvos, pintigas e meigas, feitizos das menciñeiras.
        Podres cañotas furadas, fogar dos vermes e alimañas.
        Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
        Oubeo do can, pregón da morte, fociño do sátiro e pé do coello.
        Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.
        Averno de Satán e Belcebú, lume dos cadáveres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernais cus, ruxido da mar embravecida.
        Barriga inútil da muller solteira, falar dos gatos que andan á xaneira, guedella porca da cabra mal parida.
        Con este cullerón levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno, e fuxirán as bruxas a cabalo das súas escobas, índose bañar na praia das areas gordas.
        ¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no augardente, quedando así purificadas.
        E cando esta queimada baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa alma e de todo embruxamento.
        Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, aquí e agora, facede cos espíritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.”

        FUENTE ( http://www.galinor.es/galeria/queimada.html ) esta tambien en castellano.
        saludos

      • La verdad es que gracias a que tú nos enseñaste ese albergue en su día, he podido disfrutar de una velada increíble de nuevo! Muchas gracias por todo lo que me has entregado a mí, a los que nos acompañaron en el Camino que recorrimos juntos y a los que no conoces pero que has hecho experimentar una vivencia tan especial como visitar este mágico y entrañable lugar! :)
        PD: Sí, nos lo recitó entero en gallego, con música fantasmagórica y truenos de fondo… por el módico precio de 2€ por cabeza! jaja!! Pero mereció la pena!!
        Un abrazo Capi!!

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