Acerca de Jesús Javier Pingarrón

Web: www.Pingarron.com // Blog: www.JarabeDeLuciernaga.com // Twitter: @pingarron

¡Ahí te quedas!


Lo que estoy a punto de decirte te va a doler, lo siento… Intentaré hacerlo de forma rápida, al igual que debe arrancarse una tirita: no le caes bien a todo el mundo. Aunque no entiendas por qué, no sea justo, y pongas tus mejores ganas y sonrisas en conseguirlo. Le caes mal. Punto. Supéralo.

Si te digo esto, es porque yo lo he sufrido en alguna ocasión reciente, y, hasta que no acepté que las personas somos como los colores -unos te gustan y otros no, sin más- me sentía miserable por ser rechazado. Y, encima, sin siquiera darme la oportunidad de demostrar lo genial que soy… Sí, sí, ya puedes ser el verde oliva más bonito del universo, que siempre va a haber alguien al que le den grima las aceitunas. Y, por consiguiente, tú. C’est la vie!

Es una batalla perdida. No es racional, no te lo tomes tan a pecho. Sólo tenemos que mirar alrededor y pensar en esa gente que nos cae mal a nosotros. Haz la prueba. La mayoría de las veces no hay un motivo, sólo una afirmación: “Porque sí. ¡Porque es gilipichis!”, ¿verdad? Pues ahí lo tienes: igual de gilipichis somos nosotros para otr@s, aunque nuestras madres nos hayan dicho siempre que somos simpatiquísimos, guapísimos y listísimos. A ell@s también se lo han dicho las suyas hasta la saciedad. Y las madres siempre llevan la razón, nunca lo olvides.

En serio, basta ya de esforzarnos tanto en caerles bien a personas que no merecen la pena, y que nos hacen más y más pequeños cada vez que tratamos de acercarnos. ¡Ellas se lo pierden! Así que, cabeza bien altita y media vuelta, camaradas. Más que nada, porque nos están robando una energía y un tiempo valiosísimos para dedicar a esas otras que nos quieren tal y como somos: sin careta y de un precioso color aceituna. Aunque, efectivamente, de vez en cuando, y sólo de vez en cuando… seamos un poco gilipichis. :)

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La punta del iceberg


Hemos escuchado en tantas ocasiones en las películas y en la vida real la frase: “Ojalá te hubiera conocido antes”, que ya la decimos por defecto cuando empezamos una relación. Pero muchas de estas veces, tendríamos que mirarnos a los ojos y, con idéntico tono apasionado, soltarnos sin paños calientes: “Ojalá te hubiera conocido… después”.

¡No pongáis esa cara! Ya veréis como llevo razón. A ver si con un ejemplo…

Imaginaos si Kate y Leo se hubieran conocido dos años antes de subir al Titanic. ¡Qué bien!, ¿no?, diréis, se habrían ahorrado un montón de sufrimiento: que si me tiro, que si te salvo; que si te esposan, que si te libero con el típico hacha… Y, además, él seguiría vivito y coleando, que nunca viene mal que ambas partes respiren para esto del amor.

Pues eso, que serían superfelices juntitos en un modesto piso de Southampton, Inglaterra: lugar de donde salió el barco, sin ellos dentro, siguiendo con nuestra hipótesis. Jack tendría un puesto en el mercadillo que ponen en la Plaza Mayor los sábados por la mañana, entre un tenderete de fruta y otro de tres bragas a una Libra, donde vendería sus caricaturas de jugadores de críquet (o a lo que jugasen por aquel entonces los ingleses), dibujadas a carboncillo. Y Rose… yo qué sé, regentaría una peluquería low cost llamada “Dawson’s style” o un chiringuito de nutrición y dietética. ¿A que sí…?

¡Sabéis perfectamente que NO! No se habrían dado ni los buenos días, vamos. ¿Por qué? Porque se habrían conocido… ¡pronto!

No somos conscientes de que si hubiéramos encontrado a ese ser que ahora nos parece tan especial en una etapa anterior de nuestras vidas, habría resultado una verdadera catástrofe. No porque fuéramos distintos entonces –siempre he defendido a muerte que las personas no cambiamos–, sino porque a ambas partes nos faltaría el equipaje que ahora llevamos sobre los hombros y bajo el corazón: palos, principalmente. Y estaríamos incompletos. Y ahí quería yo llegar: hay que embarcarse en relaciones con personas ya completitas. Aquí no estamos para curar o salvar a nadie, que ya bastante tenemos con lo que tenemos. No sobrecarguemos la red, o ya sabéis: cortocircuito y hasta nunqui.

¿No me digáis que no os ha pasado nunca eso de estar paseando de la mano de alguien, o lo que es peor, bajo un mismo paraguas, y que el otro dé unas zancadas tremendas o unos saltitos minúsculos que rompen el ritmo? Pues esto es lo mismo: si dejamos que el tiempo siga su curso, sin precipitarnos, nos volveremos a encontrar en un recodo del Camino, fijo. Justo cuando los dos tengamos sincronizados nuestros pasos. Y en ese preciso instante… ¡toma, de morros contra un iceberg! Fin. ¡jaja!

Qué le vamos a hacer, la vida es así: lo bueno dura poco. Pero si sucede cuando debe suceder… será tan grande lo que haya debajo de ese pequeño pico de hielo que sobresale de nuestro océano, que quizás un día hagan una peli de la tarde en que tú y yo nos conocimos. Y, quién sabe, hasta puede que lleguemos a ganar 11 Oscars. :)

Polvo de estrellas en el café


El mundo gira y gira. Ha cambiado, y nosotros con él. Nada es lo suficientemente bueno para quedarse. Ya nadie lucha. Ahora todo debe ir deprisa o nos aburrimos en un abrir y cerrar de ojos marrones. Una emoción, un éxito, una desilusión, un traspiés. Bah, mejor pongamos un capítulo nuevo…

Antes se decía que había que disfrutar del proceso, del Camino, del ascenso a la montaña. Hoy no. Hoy miramos hacia la cima y queremos estar allí. Y lo queremos ya. No existe nada más: sólo la meta. Tenemos mucha prisa y da igual lo que pase a toda velocidad por nuestro lado. Y lo que es peor aún, quién. Eso sí que es lo de menos.

Yo, personalmente, creo que me he perdido algo…

No nos interesan los preámbulos. Nos alimentamos de imágenes prediseñadas que se mueven hacia la izquierda o hacia la derecha: feo, bonito, bonito, feo; y con más filtros que los que se usan para hacer el café molido. O mejor dicho, en polvo. Eso es, ahora todo es polvo –y no precisamente de estrellas–.

Las personas ya no tenemos denominación de origen: ni aroma, ni textura, ni sabor. ¡Qué más dará! ¿Para qué? Total, sólo ansiamos tomarnos una taza bien cargada, la que sea (sin azúcar, eso sí), y tragárnosla sin importarnos siquiera su nombre. Déjate de cartas de amor, Romeo.

Lo siento, pero yo tiro del freno de mano aquí mismo. Si es necesario, hiberno hasta que pase esta nueva era del hielo. Pause. Stop. To be continued…

Porque no sé vosotros, pero yo no pienso pasarme la vida leyendo los posos de un café aguado de marca blanca, por muy barato y fácil de filtrar que sea. Sólo me conformaré con uno: ése que tiene el color exacto de su mirada. El único que me quita el sueño.

Y mientras tanto, que el mundo gire si quiere… que yo recojo mis estrellas y me bajo.

Lo importante de lo importante


Y entonces un día te levantas con la necesidad de avanzar. ¡Basta ya!, gritas, y te sientas enfrente de tu vida después de mucho tiempo sin miraros a los ojos.

Y comienzas a arrancar páginas de ese guión que tanto esfuerzo te ha costado escribir: dieciséis de ciento cuarenta. ¡Dieciséis! Quizás las que tú sigues creyendo que son las más bonitas, sí, pero que no aportan nada nuevo a la historia. Ésas que desde el principio querías que estuviesen ahí sí o sí; porque son trozos de ti, aunque a nadie le interesen lo más mínimo. Pero también sabes que son las que te anclaban a un recuerdo que te inventaste, que ya no existe, que ya no eres. Y que debes guardarlas en secreto. Sssshh.

Y te quedas con lo que en verdad te mantiene vivo: con lo importante de lo importante.

Y no, no duele tanto como pensabas. Tal vez un poco más que una tirita despegada a traición de tus entrañas, sin avisar. Pero no te desgarra ni desangra. Ni siquera te mata, como temías. De hecho, sientes alivio… dejándote un cierto sabor a valor en la boca.

Y, por fin, avanzas.

Lo importante de lo importante

Mi posesión demoníaca particular


Hay veces que todos necesitamos un exorcismo. De los gordos, además. Debemos sacar esos demonios de nuestro interior, cuanto antes, o acabarán devorándonos vivos. No tenemos ni idea de cómo hacerlo. Nadie lo sabe. Ni siquiera yo, que me he puesto a escribir esto, sólo por probar si funcionaba… Ya os contaré.

Tus propios demonios

Siempre se ha dicho, por lo menos en el mundo del espectáculo, que es más fácil hacer llorar que reír. Mucho más. Y estoy de acuerdo. En los casos en los que sientes que todo va mal, lo más sencillo es meter la cabeza entre las rodillas y atormentarse a uno mismo sin descanso, diciéndote: <<De ésta no salgo. Estoy muerto. Quiero estar muerto. Dejadme solo. ¡Alejaos de mí, joder! ¿Pero es que no veis que estoy triste y no soy buena compañía? ¡Fueraaaaa!>>. Nadie puede ayudarte. Nadie. Y cuanto más lo intentan, más los desprecias: <<¡Volved a vuestras perfectas y asquerosas vidas y dejadme en paz de una maldita vez!>>. Y si guardan silencio es casi peor: <<¡Eso, eso! ¡Muchas gracias, amigo de mierda! Eso es todo lo que te importo, ¿verdad?>>.

Qué ridículos somos, de verdad… ¡Qué ridículos!

Recuerdo una discusión con una de mis ellas favoritas del pasado. Quizás fue el principio del fin, no sé. Estaba muy ofuscada por un asunto laboral y la inestabilidad que eso le hacía sentir. Yo, con toda mi buena intención, le dije que no se preocupara; que vendrían buenos tiempos, y que, al fin y al cabo, nos teníamos el uno al otro mientras tanto… ¡Error! Empeoré las cosas aún más: estuvo sin hablarme dos largos días.

A la tercera noche, cuando el que estaba empezando a enfadarse era yo, volví a sacar el tema… Ella respondió que a veces no necesitaba que le dijese que todo iba a solucionarse, sino que me pusiese de su lado; que le dijera simplemente que eran unos cabrones por hacerle eso, la abrazara, y ya.

En el momento no lo entendí. De hecho, creo que no lo he hecho hasta ahora mismo, según lo estaba recordando: hay demonios que de pronto se sientan en tu sofá preferido. Ahora es suyo y sólo suyo, y no piensan consentir que los eches hasta que se aburran de verte suplicar, llorar e insultar. Entonces, y sólo entonces, se irán con sus llamas a otra parte.

Así que, después de agotar nuestras reservas de lágrimas, arrancar el viejo papel de las paredes y echarle la culpa al resto del mundo por confabular contra nosotros… es hora de llevar a cabo nuestro propio exorcismo. Sí, porque somos los únicos que tenemos el agua bendita y los crucifijos adecuados para nuestra posesión demoníaca particular: acomodémonos sobre la alfombra, miremos a los ojos a esos bastardos y digámosles sin titubear: “Sacad las cartas de póker, ¡cabrones!, que esta noche va a ser larga… ¡Ese sofá es mío, y lo voy a recuperar!”.

Enfrentando demonios

Adopta un Guionista Novel


Hoy, en Adopta un Guionista Novel, hemos hablado en primicia con Jesús J. Pingarrón, uno de nuestros aspirantes favoritos. Nos ha contado cómo se ve el futuro desde los ojos de un contador de historias en prácticas, y los entresijos de su primer guión: “Princesa de las Luciérnagas“. No os perdáis esta brillante entrevista; y nunca mejor dicho…

– Tras aparcar tu trayectoria marketiniana para cursar el Máster en Guión de la Carlos III – ALMA, ¿cómo se ve todo desde ahí abajo, empezando otra vez de cero?

Fácil no, pero imposible tampoco. Ya nos lo avisaron el primer día que pusimos un pie en aquella aula: (con voz de galán de telenovela) “La vida del guionista es dura, chicos… Aún estáis a tiempo de cambiar de profesión”. Yo, que peino una década de canas más que el resto de mis compañeros, ya había oído eso acerca de un gran número de profesiones. Y de ninguna de ellas, que dijeran: (con voz de repartidor de flyers a la entrada de un bar completamente vacío) “¡Entrad, chavales! ¡Ésta es una carrera con muchas salidas!”. Así que, dejémonos de lloriqueos… ¡y a currar! (ríe)

Hombre, también es cierto que desmoraliza bastante cuando te metes en las páginas de las productoras, buscando la sección de empleo o contacto con toda tu ilusión, y, si es que la tiene, sólo te aparezca allí el cartel: “NO ENVIAR GUIONES”. Eso es casi tan cruel como encontrarte el de “Prohibido jugar a la pelota” al llegar al parque con tu balón bajo el brazo. ¡Pero bueno! ¿Queréis dejar de una vez de hacer precuelas, secuelas, entrecuelas y Espidermanes de todos los colores y sabores? Que sí… Ya sé que innovar da miedito y que más vale lo malo conocido… pero, almas de cántaro: ¡aquí hemos venido a jugar! ;)

– Sé que esta pregunta está algo manida, pero tengo que hacértela: ¿qué piensas de la polémica falta de reconocimiento de los guionistas en el sector audiovisual?

A ver… Te pondré un símil: imagínate si en Navidad, tu cuñado, que es un maestro cortador jamonero, se encarga lógicamente de partir el jamón del Cerdo que TÚ has Criado con mucho mimo desde que era tan sólo un embrión, para la ocasión… Entonces, va tu mujer, lo prueba y dice “Mmmmhhh… ¡Pero qué riiiico! ¡Cómo se nota que lo ha cortado Fulanito!”. ¿Tú qué dirías, eh? Pues eso: ¡Y unos cojo***! ¡Que el CERDO es mío! (suelta una carcajada)

– Cuñados Jamoneros Vs. Criadores de Cerdos… ¡Buen título! (bromeo) En fin, hablemos mejor del de tu película: “Princesa de las Luciérnagas”. Debutas como guionista de un largo de fantasía. ¿Por qué este género, y no uno más “español”?

En realidad no fue una elección: me caí de bruces dentro de la Marmita Fantástica. Como bien dices, teniendo en cuenta las probabilidades de éxito en el mercado nacional actual, traté de emborronar aquella primera página en blanco con miserias humanas usando pinceles optimistas…Pero, nada, no me salía espontáneo: sólo eran palabras tristes disfrazadas con colores chillones.

Al fin recordé qué era lo que en verdad me entusiasmaba de pequeño: aquellas películas con las que salía del cine con la ropa oliendo a emociones; queriendo luchar contra magos despiadados, derrotar bestias y rescatar princesas prometidas. En definitiva, ¡ser un puñetero Goonie! Y en ese momento, ¡boom!, mi cabeza se llenó de Luciérnagas…

 

– ¿Quieres decir que lo que nos falta… es fantasía?

Eso es. Sólo los que hemos visto “La Historia Interminable”, dos o trescientas veces, lo sabemos… (ríe) En serio, este país ya sufre de bastantes realidades. Necesitamos, o por lo menos yo necesito, más historias en las que ganen los buenos, los malos se lleven su merecido y el amor dure para siempre. Creo que ya vemos a diario en las noticias demasiadas películas sobre corrupción, injusticias sociales y guerras sin sentido, como para mostrar más de lo mismo en la gran pantalla. Al fin y al cabo, los guionistas tenemos la posibilidad de “abrir ventanas” para que entre un poco de aire. No sé si me explico…

– Entiendo por esto que la tuya tiene un final feliz. ¿Me equivoco?

¡Faltaría más! Era lo único que tenía claro desde el principio de los principios. No sabía de qué iba a tratar, pero sí que tendría happy ending pese a que los entendidos me recomendaban insistentemente que no lo tuviese… ¡Pero yo, ni caso! En mis ratos de ocio, voy a ver una peli y quiero salir de buen rollo del cine, con ganas de vivir y de hacer el amor; no de matar o manifestarme… ¿Tú no?

– Con ganas sí. Otra cosa es que me dej — (carraspeo) ¿Podrías definir “Princesa de las Luciérnagas” en pocas palabras?

¡Buah!, se me ponen los pelos como escarpias. ¡Mira, mira! (se remanga un brazo). Así, en resumen, va de que el mismo hechizo que deja ciegos a los ciudadanos del reino devuelve la vista al único invidente que había hasta entonces, convirtiéndole a la fuerza en el encargado de salvar a una princesa que nunca ha visto y así romper el maleficio; pero en su misión se cruza otra chica, bárbara en todos los sentidos…

Aunque creo que lo mejor es que cite a LEO, el prota, cuando le cuenta su historia a NORA, la superprota: “Chico Ciego conoce Princesa. Princesa pasa de Chico. Mago deja ciego a Reino y rapta Princesa. Hechizo devuelve vista a Chico. Reino envía Chico a romper hechizo y salvar Princesa. Chico se caga en los pantalones. Chico, Reino y Princesa mueren. Fin.”

– El clásico “viaje del héroe”, vamos…

No había terminado todavía, mi queridísimo Syd Field… Pero ya que lo mencionas, eso no es del todo cierto: más que el “viaje del héroe” ¡es como el viaje que te pega la Heroína! No me mires así… Porque NORA, una muchacha, bárbara en todos los sentidos, cambiará el destino de ambos. ¿Qué digo de ambos? ¡De la humanidad al completo!, y… y– ¡No me tires más de la lengua que te conozco! Si quieres saber lo que pasa… ¡léete el guión, maldito! (risa de ultratumba)

– Vale, queda claro que no tienes abuela. Te emocionas al contarlo… Hay mucho de ti en ese guión, ¿verdad?

¡Me lo he pasado tan bien escribiéndolo! He soltado tantas risotadas y lagrimones yo solo… Estoy seguro de que mi familia ha pensado en múltiples ocasiones que me estaba volviendo loco. (ríe) Recuerdo lo que me dijo Azucena Rodríguez “La Rubia”, la directora que tutorizó mi proyecto, cuando descubrí por fin lo que quería contar: <<Estás enamorado de tu historia, de tus personajes, ¡hasta del malo de la película! Y eso… se nota y vende>>. Desde aquí le mando un abrazo y le doy las gracias por todo lo que ha conseguido sacar de mí. ¿Se podía saludar,  no? (fuerzo una sonrisa)

 – Ahora que hablas de “vender”: no quiero quitarte la ilusión, pero eres consciente de que esta película sería carísima de levantar y que es casi imposible que un productor se atreva con ella, ¿no? Además, veo que, con un par… has metido hasta una canción de QUEEN en los créditos. (trato de no reírme)

Casi imposible, tú lo has dicho. Mira, esa misma pregunta me la hizo el director Montxo Armendáriz cuando, como parte del proyecto del máster, le lancé mi “pitch” del guión. Mi respuesta fue: <<Los sueños son caros>>. <<Yo sueño cada noche… y me sale gratis>> dijo él; y yo repliqué <<En la saga “Torrente” se han invertido 29 millones de euros… ¿Quiere que le recuerde la barbaridad que lleva recaudado hasta ahora aquel sueño tan descabellado y mucho más caro que el mío?>>. En contra de todo pronóstico (que me metiese las luciérnagas por el ejem…), Montxo y el productor José Nolla me pusieron una de las notas más altas de las exposiciones que evaluaron aquel día.

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– ¡Por las cuencas vacías de Falkirk el Mago! ¿¡123 páginas de guión!?

Alguien tuvo que leer “Avatar”, “Titanic”, “Palmeras en la nieve”… ¿no? ¡El mundo es de los valientes!, y ése es el tipo de mundo para el que he escrito este guión. Precisamente va de eso: de VALOR.  Pese a que es cierto que he sido un poco “cuentacuentos” adrede, porque me gusta jugar bonito… no dejan de pasar cosas: ¡es un no parar de emociones visuales! <<Qué leyenda, Leo… ¡Qué leyenda!>> (rescata ese diálogo del personaje llamado MILENIUS de su guión). Si del librillo de “El Hobbit” se sacaron tres películas, de tres horas cada una y a cuál más alucinante, ¿por qué no de ésta?, ¡jamones!

– Bueno, no te enfades… Háblanos de tu inspiración para escribir esta Aventura. ¿De dónde la has sacado? ¿Te ha costado mucho encontrar la historia y conocer a tus personajes?

Doy largos paseos. Sí, ando. Mogollón. Que no sé si me inspirará o no… pero me está dejando un culito que flipas. (ríe mientras se levanta y me da la espalda) ¡Toca, toca! (gracias a Dios vuelve a sentarse) ¿Te he dicho que hice el Camino de Santiago? En aquellos 800km encontré la semilla de esta película, aunque ya casi ni se parezca a la idea original: vi a un ciego caminando…  y, ¡chas!, apareció a mi lado.

También he tomado prestado mucho de mis exnovias: sus sonrisas, sus miradas, sus muletillas, sus mosqueos… Sí, sí, se lo he mandado y han dejado de hablarme… (suspira) Qué nooo… ¡les ha gustado mucho! (me da un puñetazo en el hombro). Dicen que es muy yo: “fresita”, ochentero y emotivo. Que les ha hecho reír, llorar y soñar. Bueno, eso también lo ha dicho mi madre, que es bastante más dura de roer. Mi padre, en cambio, sin dejar de mirar “El Intermedio”, me dijo que estaba bien escrito… Nada más. (entre dientes) ¡Qué cabrito! (ríe con cariño)

Respecto a cuánto me ha costado… Mmmhhh… Entre el máster, los seis meses de prácticas no remuneradas, los cigarros que he dejado consumir en el cenicero, el curso de inglés intensivo por si me daban El Óscar, los psicólogos por si no me lo daban, las pastillas para dormir cuando me despertaba sudando en mitad de la noche gritando “¡Mierda, mierda, tengo un agujero de guión!” y las cervezas a las que he invitado para que alguien me escuchara hablar sin parar de magia, ciegos, amor verdadero, Pegasos y libertad sexual… Calculo, que como si me hubiese comprado un coche nuevo. Pero te aseguro que ha merecido la pena hasta el último céntimo invertido en esta “Aventura”, tal y como tú la has denominado.

– No me refería a lo económico… ¡pero qué burrada! ¿Has dicho Pegasos?

¡Vaya, por lo que veo ya no sorprende lo de la libertad sexual! Yo que te había echado ahí el anzuelo… (me mira cómplice; yo le ignoro) Sí, Pegasos: ¡caballos alados! Lo sé, esos bichos son caretes. Ya hemos hablado de eso… Pero me alegro de que me hagas esa pregunta porque fue clave en el proceso. Siempre me acuerdo de un comentario de una compañera de clase, experta en narrativa fantástica: <<No puedes usar la palabra Pegaso, Jesús… ¡Estás rompiendo las reglas de la fantasía!>>.  Esa frase me abrió los ojos: no sólo tenía que romper las normas de lo fantástico, sino también las de lo cotidiano… ¡Rompí hasta la Luna! Y en ese preciso instante mis personajes dejaron de ser coherentes (adjetivo aburrido donde los haya) para convertirse en únicos e imprevisibles. Porque así es como somos los seres humanos en la vida real: nos queremos pero nos mentimos; nos quejamos pero no nos atrevemos a cambiar nada; nos da vergüenza decir Te Amo; contamos chistes en los funerales… Y así todo.

La Luna Rota

– Entonces ¿es una película de animación? Me había dicho un pajarito que la relación de tus protagonistas era tormentosa, y que decían “tacos camuflados”…

Sí y no. En el cine de hoy en día, ¿qué película no tiene parte de Animación? Si te digo la verdad, los que han leído el guión mantienen que es del estilo a “Cómo entrenar a tu Dragón”. Así que, oye, perfecto si LIGHTBOX -“Tadeo Jones” y “Atrapa la bandera”-, a cuyos dueños mando otro abrazo fuerte, fuerte, pero fueeer– (carraspeo: ¡les está tirando lo caña, el jodío!), o el mismísimo Sr. DISNEY (cuando le descongelen) quieren hacerla exclusivamente en Animación 3D Digital… ¡Adelante! También quedaría espectacular, fijo.

Yo sólo digo que no hay que olvidar que se está rodando “La Bella y la Bestia” con unos personajes de carne y hueso, y otros de píxeles, luces y sombras… y eso sólo puede significar algo: ¿por qué conformarte con una sola cosa, si puedes tener las dos, Bro? (cruza los brazos como un rapero; definitivamente… este tío es tonto)

Ésta es una peli para toda la familia, pero donde se ha tenido en cuenta que estamos compitiendo con monstruos que vienen a vernos y Harry Pótteres cada vez más complejos y oscuros, que buscan “hechizar” no sólo al público infantil. ¿Lo pillas?

– (con saña) Siento decirte, Bro… ¡¡¡que TÚ no eres J.K. Rowling!!!

Ya, y es probable que nunca lo sea. Pero lo que está claro es que, no hace tanto, ella sí fue un J.J. Pingarrón cualquiera(me guiña un ojo; no puedo evitar sonreír)

– Ha sido un extraño placer haberte tenido hoy aquí, Jesús. Mucha suerte con tu Princesa. Espero que te sirva al menos para que te contraten en algún otro proyecto… ¡La vas a necesitar, genio!

El placer ha sido mío, tocayo. ¡Tú sí que eres un crack!

– Déjalo ya… Creo que a estas alturas… ya todos saben que esto es una Autoentrevista. ¡ja, ja!

Tranquilo, no creo que hayan llegado a leer hasta aquí… ¡ja, ja! Anda, corta…

PRINCESA DE LAS LUCIÉRNAGAS “El héroe que nunca ha visto a su princesa, corre el riesgo de salvar a la equivocada…”

¡Tan próximamente en cines como tarde en leerla algún valeroso productor!

…COMIENZAN LOS CRÉDITOS…

¿Pero se puede saber a qué estáis esperando? ¡Haced algo! Compartid esto, likeadlo, tuiteadlo, reblogueadlo, donad dinero para la causa, etiquetad a Amancio Ortega; llamad a Bayona, a Banderas, a Cruz, a De la Iglesia, a Machi, a Almodóvar, a Bardem… ¿Yo qué sé? ¡A Resines! Whatsappead a Amenábar y decidle: “Tío, tío, tienes que ver esto… ¡He encontrado tu próxima peli! + Simbolito de palmas, palmas, palmas”. (Os pongo un sucedáneo en inglés por si conocéis a Spielberg y Lucas -los cantantes no, los otros-: “Guys, guys! Oh, my God… I’ve found your next fucking movie! + claps, claps, claps”)

¡¡Recordad que NORA y LEO lo harían!! ;)

(vuelvo a reír)

…LOS CRÉDITOS CONTINÚAN…

Dossier Visual del Guión (Pincha para ver o descargar)