El Efecto Mariposa

Pasar esta cuarentena conmigo mismo me está haciendo echar la vista atrás más a menudo de lo que lo hago normalmente. Me imagino una y otra vez cómo estaría viviendo esta situación de haber tomado decisiones distintas en momentos clave de mi vida. Ay, si le hubiera hecho caso a mi padre y hubiese estudiado medicina, me digo, quizá ahora mismo estaría en algún hospital o laboratorio luchando contra este microscópico aunque letal monstruo que nos ha pillado a todos desprevenidos, en lugar de ejercer como un humilde “titiritero” (como nos llaman ésos a los que no les interesa que la cultura haga sacar a las ovejas sus garras frente a los lobos), que trata de hacer más llevadero al resto estos largos días de miedo, indefensión e incredulidad. Bueno, a lo que iba, que me entretengo con cualquier estupidez, perdón…

Con lo de haber tomado otras decisiones no solo me refería a las grandes, sino también a las minúsculas. Sí, a esas mariposas que al batir sus alas en su día desencadenaron huracanes al otro lado de mi mundo. Por ejemplo, ¿qué habría pasado si no hubiese dado aquel último beso? A lo mejor hoy estaría encerrado entre estas cuatro paredes, pero meciendo a un renacuajo rubio en un brazo mientras escribía esto, al mismo tiempo que Ella y yo nos lanzábamos miradas de todo va a salir bien. O, quién sabe, quizá no habría niño, ni siquiera perrito que sacar, y en estos instantes estaríamos tirándonos los trastos a la cabeza por no poder alejarnos el uno del otro por un rato… Porque en ningún momento he dicho que fueran decisiones acertadas o no, sino realidades paralelas a las que el confinamiento me arroja de vez en cuando. Capisci?

Eso es, con las múltiples idas y venidas al pasado de estos días, me he dado cuenta de que las decisiones que hayamos tomado hasta ahora, por muy grandes o pequeñas que hayan sido, ya no tienen ninguna importancia y deben dejar de atormentarnos de una vez. Porque a estas alturas solo cuenta lo que vayamos a hacer cuando salgamos de ésta; que lo haremos. Y entonces, que aleteen las mariposas todo lo fuerte que quieran.

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