Azul Princesa


La RAE define así la palabra Azul: “Dicho de un color: Semejante al del cielo sin nubes y el mar en un día soleado, y que ocupa el quinto lugar en el espectro luminoso”. Bonito, ¿verdad? Sí, esa misma sonrisilla de grata sorpresa que estáis poniendo vosotros, también se me ha quedado a mí al leerlo por primera vez…

Os estaréis preguntando que por qué este muchacho, a sus casi 40 primaveras, precisamente ahora se pone a buscar el significado de algo tan sencillo como un color en el diccionario. La explicación es fácil: hará un par de noches, mi cabezota, cansada de no poder dormir por el calor, decidió darse una vuelta por el mundo de los cuentos, para variar. Y se encasquilló en el término “príncipe azul”. ¿Por qué precisamente azul… y no rojo, verde o morado?, me pregunté durante un buen rato en bucle.

El siguiente pensamiento fue a parar al desprestigio actual que está sufriendo el gremio de príncipes azules. Tampoco creo que hayan hecho nada malo estos pobres, aparte de ser perfectos, despertar con besos de amor verdadero a princesas envenenadas por brujas y matar dragones, ¿no? Ah, claro, entendí al fin, que ponen las expectativas muy altas y luego el batacazo es más gordo cuando las damiselas del siglo XXI no dan más que con zoquetes como yo, al quedar tan pocos de los otros. Ya veo…

Pues ¿saben qué les digo, señoras? Que aunque no lo crean, nosotros, los del otro lado de la cama, también tenemos nuestro corazoncito, con sus sueños desteñidos incluidos. Y estoy seguro de que no hablo por mí solo cuando digo que, para que haya príncipes azules, también deben existir princesas del mismo tono… o no hay tu tía. ¡No nos carguen con toda la responsabilidad! Que sí, que puede costar mucho encontrarl@s, y mucho más, hacer que se queden para siempre jamás. Pero haberl@s, hayl@s.

Lo sé, es muy difícil que nos toque la lotería. Pero hay a quien le toca. Punto. Eso sí, hay que jugar… Dicho esto, dejémonos de una vez por todas de agarrarnos a esa película tan trillada últimamente de que nadie necesita que le rescaten, bla, bla, bla…; y soplemos con todas nuestras fuerzas para que desaparezcan las nubes del cielo, viendo al fin de qué color es realmente nuestro mar en un día soleado. Porque sólo así ocuparemos el lugar más brillante dentro del espectro luminoso de ese alguien que sueña cada noche con que le encaje nuestro zapato de cristal. Porque sí, lo habéis adivinado: nosotros somos los príncipes y princesas azules de los que hablan los cuentos. Y sólo nos falta creérnoslo.

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5 comentarios en “Azul Princesa

  1. Esta claro que para cada príncipe azul hay una princesa… Lo que pasa que hay veces que el cuento no termina en comieron perdices y vivieron felices…quizás hay veces que simplemente las cosas cambian , las hojas se rompen y el cuento ya no termina como esperábamos, pero está claro que toda princesa también en algún momento de su vida a tenido a ese príncipe azul de cuento de hadas…y q quizás las cosas ya no sean de cuento …pero está más que sabido que si alguna vez los hubo los volverá haber…y quizás algún día podamos decir y fueron felices y comieron macarrones…

    • Que yo sepa, ningún cuento afirma que toquemos sólo a un personaje azul de estos por cabeza, ¿no? Quizás sea hora de escribirlo, amiga. Además, no sé a ti, pero lo que es a mí, cada vez que intento hacer macarrones para dos… me salen para cuatro o cinco😜

  2. Pingback: …azuL…y punto. – Donde las eLes encuentran su nombre

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