Pastillas para no amar


Se me quitan las ganas de amar cada vez que tomo una de esas pastillas que me venden en las puertas de los bares cuando salgo a fumar.

Llámame clásico si quieres. Antiguo, incluso. Pero no, no me compensa dar la oportunidad a algo que acabará mal, y tarde. Lo sé. Lo he vivido en mis carnes; y en las tuyas, más.

Probar por probar absorbe mi energía, mi tiempo y mi probabilidad. Me ciega, impidiéndome ver pasar a quien se cruzará por mí camino el día menos pensado, como una apisonadora. No quiero que, por estar interpretando un beso de película de serie B, con ojos cerrados y pierna flexionada, me pueda perder el de la actriz principal de la saga más taquillera de mi cine particular.

Prender una vela que está quedándose sin cera, sólo porque digan que es aburrido vivir a oscuras, me vacía. No quiero que esos trozos de mí, que guardo para la próxima Ella, se queden adheridos a los vestidos de ésas a las que no amé. Y lo que es peor, que cuando llegue, me encuentre con los dedos ya quemados.

Llámame exigente si quieres. Cobarde, incluso. Pero en lo referente al amor, yo soy de todo o nada. No veo grises. Porque las medias tintas… sólo escriben historias sin final.

cómeme

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4 pensamientos en “Pastillas para no amar

  1. Se puede decir más alto, pero no más…. Excelente amigo, y te voy a llamar algo, siento discrepar contigo, en eso no vamos a coincidir: eres coherente, leal a ti mismo y a tus convicciones y generoso, muy generoso. Mucha gente confunde la generosidad con gastar dinero, algo material, en algo o alguien, cuando generosidad a veces es dar aquello en lo que se cree y no un sucedáneo de lo auténtico. Lo contrario sería estafar en beneficio de uno mismo. Lo sé, llámame iluso, ingenuo, pero me resisto a participar en este mercadeo de emociones, en ocasiones acompañadas de sentimientos, únicamente dirigidas a satisfacer egos y autoestimas.
    Un beso, que no deja de ser una expresión de amor, no sólo manifiesta un deseo carnal hacia otra persona, vivimos tiempos de hipertrofia sexual donde parecemos órganos genitales a los que se les humaniza con un nombre y una personalidad. Pero también se puede besar a un niño, un anciano, un moribundo…
    La exigencia y cobardía son otras cosas, creo yo. Por cierto, eso de la cobardía veo que sigue ahí run run, run run…..

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