Donde el viento me llevó


Siguiendo uno de esos clicks de los que os hablé hace poco, dejé atrás Madrid de nuevo. El engranaje que guía mis pasos se había vuelto a poner en marcha después de un eterno instante de inactividad. Edimburgo sería mi próxima parada. A saber por cuánto tiempo…

Con mi magullada maleta azul a cuestas, repleta de recuerdos como piedras, de tabaco y calcetines de invierno en pleno mes de junio, me planté en esta antigua ciudad, gris y verde a la vez, en busca del verano de mi vida. Como era de esperar, Ella me recibió con lágrimas como puños, que me empaparon de arriba abajo nada más bajar del avión. Afortunadamente, Dublín me había hecho resistente al llanto desconsolado… Así que sonreí y disfruté del olor a tierra desconocida y mojada.

Royal Mile Edinburgh

Lo primero que llamó mi atención fue que la gente que me rodeaba hablaba un idioma extraño; muy diferente al que yo había tratado de mejorar en Irlanda. Era una mezcla de japonés con alemán, pero hablado como para adentro, para más inri. Como podréis imaginar, sentí pánico.

A ver, no puede ser tan complicado, tranquilo… me dije. Y tenía razón: poco a poco comencé a discernir palabras sueltas en el idioma de Shakespeare, pero con alguna que otra consonante de menos y vocal de más. Me hice gracia a mí mismo (lo hago a menudo, por cierto) al compararme con el extranjerito que aterriza en “Cái”, pensando que le van a hablar en un castellano cristalino. ¡Güelcon, Quillo! jaja!

Los primeros días de reconocimiento, vagabundeé por los cientos de empedrados callejones desparramados a los pies de su Castillo de cuento de hadas; por sus grandiosos parques, a reventar de gaviotas y escoceses haciendo barbacoas al primer rayo de sol que se escapa entre las nubes; y por sus preciosas aunque oxidadas arterias principales, siempre mirando a ambos lados al cruzar, por puro instinto de supervivencia. (Sí, sigo sin acostumbrarme a ver a través de las ventanillas de los coches lo mal que conducen los perros y los niños en esta parte del mundo…)

Princes Street Edinburgh

Poco a poco van pasando las veloces semanas y vuelve a comprobarse que cualquier lugar se convierte en el más especial del universo, tan solo por tener buena gente alrededor con quien compartirlo. Porque, como dice mi padre: “Todo paisaje, estatua o monumento ha sido atrapado miles de veces por una cámara, y puedes encontrarlo en Internet sin necesidad de levantarte del sofá. Lo que los hace diferentes, únicos… son las personas que aparecen delante de ellos en tus fotos.”

Y, precisamente con esa especie de personas, pero de las buenas de verdad, he tenido la gran suerte de poder contar desde que puse el primer pie en esta tierra acariciada de forma constante por el viento. Bueno, y con amapolas gigantes… que es un detalle que también ayuda a ser inesperadamente feliz.

Amapolas gigantes Edinburgh

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10 pensamientos en “Donde el viento me llevó

  1. Se te echaba de menos viajero!!!! Ya pensé que o bien habías naufragado, o que te habías apoltronado en tu Madrid, con tu hipoteca, bueno….tu carné de paro, tu novia Susanita ;-), y tus “amigos” recordándote lo fracasado que eres por no emularles…..
    Tu padre es un hombre muy sabio…..por cierto, veo que te has metido en faena, pero el chaleco salvavidas bien ajustadito ;-), siempre atracas donde te vas a encontrar rodeado de compatriotas…..
    Escocia es una buena tierra, sus gentes algo toscas, cuando beben, pero con un corazón enorme, ya lo irás descubriendo.

    Tu padre es un hombre muy sabio, cuánta razón tiene!!!
    Las amapolas en aquellas tierras son las flores con las que se les rinde tributo a los héroes, bonita estampa, algo que tendríamos que aprender en nuestra España….

    Suerte en tu nueva singladura!!!!

    • Sí, a todo! jaja!
      Suelo desaparecer para coger impulso y buscar nuevas “inspiraciones” por ahí.
      Estoy aprendiendo a bucear por si acaso naufrago algún día. Hay cosas muy interesantes que sólo se ven y aprenden cuando estás con el agua al cuello… ;)
      Mi padre es de las personas más sabias que conozco, aunque se pierda muchas cosas que sólo pueden vivirse en primera persona desde que se inventó Internet.
      Ya lo he dicho en muchas ocasiones, amigo: yo no soy valiente ni impulsivo. En resumen… no doy puntada sin hilo.
      Los escoceses, pese a que cueste entenderlos cuando hablan, no dejan de sorprenderme con su predisposición a echar una mano siempre que pueden. Esa actitud no se ve todos los días, la verdad.
      Debe ser por eso por lo que aquí las amapolas tienen un tamaño descomunal! Mucho héroe y poca heroína… ;)
      Como siempre, un placer recibir tus ánimos y aportaciones, Andrés!
      Un abrazo!

      • ¿Qué a los escoceses de Edimburgo cuesta trabajo entenderlos?????? Toma un día un tren que te lleve a unas 50 millas hacia el oeste, llegarás a un lugar que en gaélico antiguo significa “sitio verde”, en la actualidad se transcribe como Glasgow. Lugar peculiar donde los haya, en sus días de gloria puerto de entrada de todo el tabaco que recibía el Imperio de sus colonias de ultramar, funadamentalmente de Virginia. También donde se encontraban los mejores astilleros del mundo, el Queen Elizabeth 2 salió de sus dársenas. Hasta que hace unos 30 años llegó eso que nos venden por crisis, nada más que una excusa para llevarse toda esa industria a Corea y dejar a sus obreros en la más absoluta miseria. Aunque consiguieron levantar medianamente la cabeza todavía percibirás en sus gentes la degradación del ser humano cuando se le empuja a esos niveles de desesperación. Pueden tener muy mal beber. Pero vale la pena la visita, y aquello si que es un acentazo, lo de Edimburgo te parecerá el forecast de la BBC…..

        Venga con ello, a explorar!!! ;-)

      • jaja!! Sí, sí… Ya he tenido la oportunidad de ir en varias ocasiones allí, y merece la pena! También he hablado con sus gentes… Bueno… realmente ellos son los que han hablado y yo el que ha asentido con la cabeza como si entendiera! jaja! Eso no es un acento… Es otro idioma! :P

  2. Nunca te faltarán anécdotas y experiencias que contar a tus nietos o a los nietos de tus amigos, sigue no dejes de crear fantasías.
    Besosss

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