Mediocre el que lo lea


He conocido mujeres con cuerpos esculpidos por el mismo Miguel Ángel, que apagaban la luz antes de meterse en la cama por vergüenza a que las viera desnudas. He visto hombres que se pasan horas interminables en el gimnasio porque quieren ser como el futbolista que luce ropa interior en las marquesinas de autobús, olvidándose de que después de atraer a alguien… hay que tener un tema del que hablar. He visto científicos de Harvard llorando por no haber reservado una parte de su valioso tiempo y esfuerzo para encontrar una pareja con la que compartir su éxito y declive al llegar a viejo. He observado cómo personas pobres se rodeaban de otras ricas para, al final, sentirse más pobres aún… He compartido vestuario con adolescentes acomplejados por estar muy lejos de tener entre las piernas lo que tienen esos tipos que ven en la parte oscura de internet; y a niñas frustradas porque el príncipe azul que siempre acaba con la chica normal y corriente en las pantallas de cine, ni siquiera las mira. Y si lo hace, destiñe al segundo lavado…

Todo esto viene porque, hará un año más o menos, fui a un curso intensivo de eso que está tan de moda llamado “inteligencia emocional”… más que nada, porque me consideraba y considero muy tonto en la materia.

distintos pero iguales

Aquella señora, bien entrada en los 60 y con atuendo hippie, nos invitó con un meloso acento argentino a que nos descalzáramos y nos fuésemos presentando uno a uno. Nos pidió que para hacerlo utilizásemos tan sólo una palabra que nos definiese, y la argumentásemos después. Uno tras otro fuimos pronunciando nuestros nombres y nuestra palabra mágica. Cuando llegó mi minuto de gloria aún no había decidido con qué término del diccionario me identificaba más… y, ante tal presión, solté lo único que me vino a la mente: “bufón”. Mi argumento fue sencillo: porque me gusta hacer sentir bien a la gente, me sienta yo como me sienta.

Silencio en la sala…

El chico que estaba sentado a mi izquierda (con un agujero en uno de sus calcetines de rayas naranjas y verdes que dejaba entrever el dedo gordo de su pie, el cual trataba de ocultar tapándoselo con el otro…) dijo su nombre, el cual no recuerdo. A continuación dejó caer de sus labios esa palabra que todo el mundo teme que le asignen: “mediocre”. Con un hilo de voz explicó que no tenía estudios y que, pese a que había conseguido entrar en una agencia de publicidad como diseñador gráfico por los conocimientos que había adquirido de forma autodidacta… estaba seguro de que jamás de los jamases podría ser tan creativo ni brillante como sus compañeros de trabajo.

Alboroto en la sala…

No le conocía de nada, y mi turno ya había pasado… pero al escuchar al muchacho decir aquello, no pude evitar girarme hacia él, importándome un pimiento la cara de indignación de la chica de ojos tristes que se sentaba a su lado, y decir en voz alta: ¡Pues yo creo que no eres mediocre! Créeme cuando te digo que hay docenas de inútiles “hijos de”, con carrera y máster pagados a golpe de talonario en prestigiosas universidades extranjeras, trabajando en agencias de publicidad, que me juego lo que quieras a que tú les das mil vueltas. Porque si has sido capaz de llegar donde estás por ti mismo…

¡Bufón!, quedáte casshadito un ratito, boludo… Me interrumpió inteligente y emocionalmente la profesora. Con la cara roja y unas ganas tremendas de dar un abrazo a uno y una bofetada a otra, me quedé casshadito toda la clase restante; escuchando como nos hablaba de “abrazar el dolor” -en lugar de combatirlo- cuando se muere un familiar, tu pareja te deja por otra persona diez años más joven que tú, o cuando tu jefe te dice, sin mirarte a los ojos: “Eres un gran profesional y te agradecemos todo lo que has hecho por la empresa en este tiempo… Eeehhh… Pero estás despedido.” (Lección súper útil donde las haya + emoticono de mono tapándose la boca del whatsapp)

Desde aquel día la palabra “mediocre” rebota de vez en cuando en mi cráneo sin asentarse nunca del todo. Y, ahora más que nunca, que en las redes sociales no se deja de hablar de que nuestro país se está echando a perder porque lo mediocre está ganando terreno a lo “excelente”.

Pero, ¿sabéis qué? Creo que lo estamos entendiendo mal, amigos… Yo estoy empezando a considerarme a mí mismo mediocre, y a mucha honra. Con mis sueños y mis batallas para conseguirlos, pero sin sentirme ni más ni menos que nadie. Uno más. Sí, mediocre, pero disfrutando de cada pasito que doy hacia quién sabe qué tipo de felicidad. ¡Qué alivio! ;)

Me refiero a lo difícil que a veces nos lo ponemos a nosotros mismos, exigiéndonos ser como viene en el manual que deberíamos ser. Sólo porque la sociedad en la que vivimos estipula que hay que luchar por ser el mejor en todo lo que hagamos; que hay que construir una familia porque es lo que toca; que hay que gustar a los demás física y mentalmente; que el que tiene dinero es más poderoso y, por supuesto, más feliz… ¡Basta ya! Porque… ¿Dónde está el límite? Siempre habrá alguien “más algo” que nosotros: más guapo, más rico, más simpático, más listo… con el que poder compararnos; para seguir sintiéndonos insatisfechos. ¡Infelices!

Llamadme mediocre. O bufón, si queréis. Al fin y al cabo… quizás eso os haga sentir mejor.

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4 pensamientos en “Mediocre el que lo lea

  1. Llámatelo tú, si eso te hace sentir mejor a ti. A mi no me gratifica llamar mediocre a nadie, ni payaso o bufón, si me ocurriese entonces sería eso, un mediocre me refiero.

    Tampoco me hace sentir bien ver u oir a alguien haciéndose el gracioso, eso es un don como otro cualquiera, si la gente se lo pasa bien contigo…enhorabuena!!! si no, puede ser patético, intentar hacerte el graciosos para conseguir una aprobación que te haga sentir bien contigo mismo…..

    El mediocre no nace, se hace, pero te aseguro que existe, hazme caso, estamos rodeados. Y estoy de acuerdo con tu argumento, nuestro problema en la actualidad es que esos personajes están ocupando lugares que son claves para nuestra sociedad, de ahí la decadencia en la que está inmersa nuestra civilización….Por ejemplo, los departamenteos de las universidades, no te puedes imaginar la de sujetos de esas características que los habitan, la Mediocridad es garantía de obtención de una “titularidad”, no hay CV que valga ante eso. Me refiero a las universidades españolas, claro ;-).

    Creo entender tu ironía cuando describes a un tipo de “mediocre” que lo es por comparación con algo, el error entonces está en compararse o en pretender ser lo que no se es. Para mi la mediocridad no es más que la expresión externa de dos cualidades muy humanas: la cobardía (siento ser recurrente) y la envidia. El mediocre sería aquel que envidia los logros o cualidades de otro, cualidades que en la mayoría de los casos no ha adquirido por no haberse “arriesgado” lo sufiente en conseguirlas. Insisto en que el medicore se hace, no está condenado a serlo.

    Respecto al manual que mencionas, yo no creo que sea erróneo, en todo caso puede ser incorrecta la interpretación:

    Hay que luchar por hacer todo lo mejor posible, dar lo mejor de nosotros, ser siempre impecables en nuestros actos, que no significa ser MEJOR que NADIE. Volvemos a las comparaciones…

    No sé si toca construir una familia, supongo que te refieres a lo que entienden por eso lo católicos profesionales. Lo que sí nos toca como seres humanos es generar descendencia, crear vida y construir un mundo mejor para quienes nos heredarán. Lo contrario es puro egoismo, todos venimos del mismo sitio, no?. No creo que sea justo negárselo a los que vienen detrás.

    Gustar a los demás mental y físicamente. Gustarnos a nosotros mismos, eso nunca falla amigo, simpre tendrás tu club de fans, pero si tú no te gustas…por qué vas a gustar a otros??? sin caer en la arrogancia ehhhh.

    El que tiene dinero, me imagino que mucho, puede ser también muy feliz, dependiendo de como haya obtenido esa riqueza y de donde la invierta ;-), el dinero de por sí como valor absoluto claro que no da la felicidad. Su ausencia tampoco, by the way…

    Por cierto, alguiien que escribe en español como tú, teneindo en cuenta la edad que tienes, no puede ser mediocre, aunque sea sólo por eso :-) Enhorabuena!!!!

    • A ti te estaba esperando yo… jaja!

      “De calidad media. De poco mérito, tirando a malo.”, es la definición que da la RAE de la palabra “Mediocre”. Y para eso, es inevitable la odiosa comparación, lo siento. Aquí no hay malos sin buenos, ni buenos sin malos. Altos sin bajos o ricos sin pobres. No hay tampoco inteligentes sin tontos, que somos los más. Lo importante es que la humildad (no sólo el esfuerzo) es lo que puede hacer al mediocre ponerse a la altura del excelente, o viceversa en caso de que el del piso de arriba la pierda.

      Como todo en la vida, para ciertas cosas hay que valer. No digo que para todo, pues la mayoría de ellas pueden aprenderse. Pero para otras, como la de tener la cualidad de hacer reír a los demás, estoy de acuerdo contigo: el payaso triste asusta a los niños, por muchas tartas que se estampe en la cara. ¿El mediocre se hace y no nace? Estoy también de acuerdo. Pero a veces no merece la pena pasar una vida entera dedicada a saltar un listón por el cual sólo se reciben palmadas en la espalda, que es por lo que la mayoría hacemos ciertas cosas; además de por dinero, por supuesto. (Hacer punto de cruz también es gratificante, no lo olvidemos!)

      Lo de la titularidad de los profesores en universidades españolas, sé de qué hablas. Y sí, es vergonzoso dejar las mentes de los jóvenes, del futuro, en manos de “bajocres” sin formas ni vocación, sólo bien relacionados. Pero esto cambiará en breve, estoy seguro.

      Y lo siento, pero sí, la sociedad impone unos modelos a seguir que atormentan en muchas ocasiones a la gente. Si no has podido estudiar eres un inculto. Si eres mujer y no te has casado y has formado una familia a los 30 estás perdida. (Si eres hombre… todavía hay tiempo, tranquilo.) Si dejas tu trabajo porque no soportas los abusos de poder, o te manifiestas por injusticias evidentes, eres un desagradecido, un kamikaze, un antisistema. Si no tienes, no vales. Ése es el manual de estilo al que me refiero, amigo.

      Las circunstancias no son siempre iguales para todos, y hay que tenerlo muy en cuenta. No creo que tenga que ver con la capacidad de esfuerzo o dedicación, o con el planeta que le vamos a dejar a nuestros hijos… si es que no se nos pasa el arroz antes, claro.

      Por cierto, tampoco he hecho nada para escribir como lo hago; ya sea bien, regular o mal. Nací así. Pero, aunque sea sólo por eso… Gracias!! ;)

      • Cuando decía lo de escribir me refería a una cuestión puramente gramatical, no al estilo ni a la ceatividad que también tienes, y lo primero sí que se aprende, no creo que nacieses sabiéndolo, verdad? ;-)

        La verdad es que leyéndote en tu respuesta creo que veo donde reside la mediocridad. Los modelos sociales impuestos…en mi opinión el mediocre sería aquel que no es feliz con ese modelo, desearía salir de él, no se atreve a hacerlo y envidia al que lo ha hecho. Tu caso por ejemplo, y permíteme utilizarte en mi argumento. Tú eres un generador de mediocridad, me explico, mejor dicho un creador de mediocres. Por qué? Porque llevas una vida poco convencional, sabes a que me refiero, y seguro que hay más de una persona que conoces que le gustaría hacer lo mismo, pero no se atreve. Si te envidia por ello, e incluso te menoscaba opinando “mira que pringao, con la edad que tiene y haciendo esas gilipolleces…”, entonces es un mediocre. Ojo, que no quiero decir que lo que tú haces sea lo “correcto” ni seas mejor que nadie por hacerlo. Lo que tengo claro, corrígeme si me equivoco, es que lo haces porque quieres, no hay nada ni nadie que te obligue excepto tú, por eso para mi no eres mediocre. Lo mismo aplicaría al casad@ que da el paso de dejar el matrimonio porque ha llegado a un callejón sin salida o al/la homosexual que decide salir del armario….habría infinidad de ejemplos.

        Por otro lado, también admito que puede haber gente feliz viviendo dentro del “modelo”, al menos es lo más cómodo. Lo que está claro es que si quieres salir del esquema requiere esfuerzo y sacrificio, pero yo al menos pienso que vale la pena.

        Y siempre con un coste, no se puede tener todo. Antes mencionabas al académico que llora por la ausencia de su amada con quien compartir su gloria y vejez. Me siento en parte identificado con ese ejemplo, sólo que yo no lloro por mi amada, pero si me arrepiento (con esto tomo tu tema anterior) de no haberle dedicado más tiempo a mi hijo cuando éste era un niño…mi excelencia y prestigio tuvo ese precio, y ahora soy consciente de que ha sido muy caro, pero ya no hay vuelta atrás (aprende en cabeza ajena para cuando te toque amigo).

        En lo de las mujeres ya sabes que pensamos distinto, tu sueñas con tu princesa “forever” mientras que yo sigo con mi mosaico. Bueno, miento, te voy a contar algo. En realidad tengo novia, de esas de toda la vida, con la que estoy comprometido. Como en las historias típicas y tópicas, era una vieja conocida pero no fue hasta hace algo más de 20 años (verano del 88) cuando nos comprometimos. Ella me prometió fidelidad para siempre, y me deja vivir mis aventuras mundanas y mis inquietudes porque sabe de mi gran curiosidad, hasta que llegue el momento de nuestro reencuentro. Entonces sí, me querrá para ella sola, no es celosa pero sí posesiva ;-).

        Y en eso estamos, intento salirme también del “modelo”, satisfacer mi curiosidad (por eso te encontré), descubrir lo desconocido y amar mi libertad hasta que mi novia me lo permita ;-).

        Como siempre un placer….

  2. Un placer ser parte siempre de un argumento como ése… Utilízame siempre que quieras, amigo. ;)

    Me ha gustado sobre todo lo de la princesa forever, por supuesto. Pero más aún, haberme dado cuenta gracias a ti, de que Ella, la mía, quizá no esté hecha de una sola pieza de madera, metal, carne o mármol… Quizás sea un mosaico que estoy construyendo poco a poco, con trocitos de esa perfección inventada que voy sacando de aquí y de allá; con piezas de puzzle, con sonrisas, palabras y miedos… que un día cualquiera volverá a la vida. Sí, y sé perfectamente cuál será la primera frase que me dirá esa Sra. Frankenstein a mi medida: “Tú lo has querido. Te voy a hacer la vida imposible… pero también feliz.” jaja!

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