Viaje de ida


Que yo recuerde… en toda mi vida no me he arrepentido de nada que haya hecho. Siempre he pensado que las flechas erradas forman parte de mi Camino, de mi Diana. Y que sin ellas hoy no sería lo que soy: un Ser Humano. Sí, un ser humano de esos a los que les tiemblan el pulso, los ojos y los labios a menudo; casi en cada ocasión que han tenido que acariciar por primera vez, mantener audaces miradas y pronunciar las palabras que más miedo dan: Te quiero, Ya no te quiero, ¿Me quieres?, Quiéreme… ¡maldita sea!

Que yo recuerde… en toda mi vida quizás me haya arrepentido de las cosas que he tenido la valentía de callar… por pura cobardía. De esos pensamientos que, justo cuando están en el trampolín de la punta de mi lengua gastada, resbalan y se rompen la crisma contra la piscina vacía de mi propia vergüenza. De esas declaraciones de amor que se dicen cuando ya el viento grita demasiado fuerte: promesas con alas de plomo que sobrevuelan preciosas orejas que, cansadas de escuchar mis inoportunos silencios, se han quedado ciegas.

Que yo recuerde… en toda mi vida sólo me he arrepentido de todo aquello que no he hecho por falta de tiempo, coraje o reflejos. Pero, sin duda, lo peor ha sido ver cómo otro lo hacía por mí…

Que yo recuerde… en toda mi vida me he arrepentido una única vez. Pero ya era demasiado tarde. Me perdoné, y seguí caminando.

one way

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8 pensamientos en “Viaje de ida

  1. Y de vuelta querido amigo, y de vuelta. Hasta Ulises volvió.
    ¿Qué ocurre, que no tienes una Penélope que te espere ni un Telémaco que te busque?
    ¿Has decidido quemar tu nave? ¿Te has lanzado, zambullido, sin preveer otra orilla frente a la que abandonaste?

    Arrepentirse no es malo. ¿Quién no sé equivoca?. Estamos inmersos en un mundo de coachismo hipertrofiado donde las muletas de berborrea psicológica están a la orden del día, incluso se impone aquello de “nuca te arrepientas de lo que has hecho” o el “yo no me arrepiento de nada” que no indica más que una inmensa soberbia…….

    Arrepentirse es de humildes. También es de valientes, porque implica reconocer los propios errores y hacerse responsable de ellos. Además, es un buen método de aprendizaje y de reparación, nos han inculcado lo de “usar y tirar” y tenemos que recuperar el “reparar” lo que hemos roto ;-).

    Está bien que te perdones, pero no seas excesivamente indulgente contigo mismo, exígete, sé generoso como lo serías con alguien que te pide ese perdón.

    Arrepentirse es de valientes ;-).

    • ¿Sabes lo que pasa, Amigo? Que yo tengo muuuuchos, pero muuuuchos defectos (escondidos entre alguna que otra virtud)… y uno de ellos (que no sé si poner en un lado de la balanza o en el otro) es que olvido rápido. Tanto, que hasta que las cosas que más me han dolido… al poco tiempo se me caen de la azotea al despertar y ya no me acuerdo jamás de ellas. Simplemente, no me compensa. De hecho, aunque casi nunca lo haga, tengo claro que si me arrodillase a los pies de mi cama, entre los cientos de pelusas, calcetines huérfanos y papeles arrugados que hay debajo, encontraría incontables engaños, decepciones y malentendidos, que un día cualquiera se me debieron de despegar del pelo al quitarme el pijama…
      Con esta parrafada quiero decir que por mucho que me duela algo que me hayan hecho o dicho, normalmente suelo perdonar rápido (o guillotino con idéntica rapidez), casi tanto como lo hago conmigo mismo cuando meto la pata, que suele suceder muy a menudo. Porque me doy cuenta de que tenemos demasiado poco tiempo como para malgastarlo con cosas que ya no tienen solución. ;)
      Gracias por tu brillante comentario, a todo esto. ¡Siempre es un placer!

      • Se ve en tus palabras que tienes un corazón inmenso, y madera de héroe, como Hércules, así que de cobardía nada. Ya sabes que una de las tareas del héroe clásico fue cortarle las tres cabezas a Cerbero, cada una de ellas representaba un “defecto”: el rencor en el pasado, la duda en el presente y el miedo en el futuro…..está claro que la primera la has cercenado de cuajo, cómo llevas las otras dos? :)

  2. Se te echaba de menos, muy sinceras tus manifestaciones de los arrepentimientos, reconocerlos dignifica a las personas, Yo también me he arrepentido de muchas cosas y algunas veces reniego de mi mismo, pero, ya es tarde. Habrá que apechugar con las decisiones tomadas en su dia

    • Siempre recordaré una frase que me regaló en El Camino la niña que “cantaba para mí”. No sé si la recordarás, Carlos: “Cuando un problema no tiene solución, ya está solucionado.” Yo suelo recurrir a este recuerdo cuando intento con todas mis fuerzas solucionar esas incontables cagadas que llevo a cabo a menudo, y veo que ya no hay marcha atrás…
      Lo que está claro es que no podemos estar siempre diciéndonos ¡Tenía que haber hecho esto y no lo otro! ¡¿Pero cómo fui tan tonto!? Porque ya no tiene sentido ni solución, sólo nos queda lo aprendido. Además, creo que hoy no somos la misma persona que fuimos ayer, o hace 20 años; así que no estoy dispuesto a estar toda la vida martirizándome por algo que hizo alguien muy distinto a quien soy hoy, ¿no? No sería justo ni sano. Pa’lante que son dos días, Amigo. Soltando lastre… ;)

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