¿Quién mejor que yo?


Como cada 40 de mayo, he colgado el sayo en la percha y me he echado a las calles sin rumbo. En el fondo no me preocupaba encontrarme a alguien con quien pasar un rato charlando y tomando algo, pues el comodín de la llamada siempre está en mi recámara… Sí, ése que nunca falla y del que todos terminamos tirando, después de saludar a los padres de Fulano, a tu primo Mengano, y a aquella camarera de la que no recuerdas el nombre, pero si los labios… Así dicho suena raro, incluso feo, pero nada más lejos de la realidad. Son ese tipo de personas de las que nunca te cansas y con las que puedes pasar en un santiamén de la discusión más acalorada a las carcajadas más asfixiantes, de la cara de póker a la cara de jóker, del “me aburro como una mona” a “menuda burra más mona”. (Y con lo de burra no me refieres a ella, sino a la vida en general… Aclaro, que luego se me enfada. ¡jaja!)  Efectivamente, estoy hablando de la que estáis pensando: La Buscadora de Amapolas.

Pero no era de ella de lo que quería escribir, que tendría para rato, sino de una de las conversaciones que entre vino y vino ha hecho crujir las neuronas de nuestros humildes cerebros (y mucho más las recién descubiertas en nuestros corazones…) Hablando de todo un “mucho” hemos derivado en el tópico de lo que te llevarías a una Isla Desierta. Pero no nos hemos quedado ahí… ¿Pa’ qué? Sino que hemos pasado a la versión 2.0: ¿a qué 5 personas te llevarías?

¿Quién mejor que yo?

Foto: Juan Yanes

Y ya podéis imaginaros… Después de ceder amablemente uno de los seis asientos de nuestro bote salvavidas a Brad Pitt –por guapo, y porque le gusta a la de las Amapolas– y otro a Jennifer Aniston –por guapa, y por incompatibilidades con Brad, pero no conmigo… (¿Qué os creíais? Aquí está todo pensado… ¡jaja!)–, hemos empezado a hacer recuento de la gente que subiríamos a nuestro improvisado carro flotante y a la que no… En este punto he de remarcar que nuestro baremo no tenía nada que ver con lo mucho o poco que queremos a los posibles candidatos, sino con eso que tienen algunas personas que te alegra el día sin motivo, que te hace sentir enorme, que te llena, y punto. Que no se nos ofenda nadie… porque hemos dicho Isla “Desierta”; y eso no significa que estemos incomunicados, que no se nos pueda venir a visitar en agosto, o que no nos vayan a llegar por correo marítimo los tuperwares de nuestras madres… Repito, ¡aquí está todo pensado! :P

En fin, que después de poner las cartas sobre la mesa, y observar que coincidíamos en la elección de varios miembros de nuestras respectivas tripulaciones, nos hemos dado cuenta de una cosa fundamental: ¡que ambos estábamos en la lista del otro! ;) Pero no, no nos hemos detenido ahí… ¿Pa’ qué? (Y no, tampoco puedo aseguraros que, a estas alturas de la película, no hayan tenido algo que ver en nuestra conclusión “Santa Rueda” y “San Miguel”; con su exaltación de la amistad, etc, etc, etc…) Porque, por un momento, hemos tenido claro, clarísimo, cristalino si me apuráis, que si todo el mundo se plantease esta misma cuestión… muchos de los que nos conocen querrían sin duda que nos enrolásemos en sus veleros bergantines. Y que si no… ¡peor pa’ ellos! Que se lleven a Angelina Jolie… ¡que a nosotros no nos cabe! ¡jajaaa!

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6 pensamientos en “¿Quién mejor que yo?

  1. y dejarían llevar smartphones? porque en caso afirmativo me estoy imaginando a los 5 robinsones todo el día mirando las pantallitas de los aparatos mientras las golpean con la punta de los dedos ;-), y ni puñetero caso al resto de los 4…..

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