The Walking Jacobeo Dead (CdBdA – Etapa 9)


* LO BUENO:
– Lo único que podía escucharse cuando me quité mis tapones para los oídos, era la lluvia tamborileando en el cristal de la ventana. También me deshice del antifaz: ¡Hágase la Luz! ¡Buenos días, mundo!
Al sacar mi ropa de batalla de la mochila, cayó al suelo un papelito con unas palabras escritas a mano, en una mezcla de inglés y español, que decía algo así como: “Las casualidades no existen: si nos hemos encontrado una vez… volveremos a hacerlo en alguna de estas vidas. Gracias por dejarme formar parte de tu Camino. ¡Suerte Peregrino!” Miré el reloj. Björn debía de haberse puesto en marcha hacía más de una hora. Supe al instante que no volvería a verle, pues él hace casi el doble de kilómetros al día que yo, gracias a sus largas piernas. Pero, ¿quién sabe…? Lo mismo tiene razón y todo pasa por algo. ¡Buen Camino, Amigo! ;)))

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– La ruta hacia la siguiente “meta”, Belorado, ha sido muy llana y sin grandes desniveles. Pero, como la lluvia no ha cesado ni un momento, la caravana de doloridos caminantes ha sido un poco más penosa y lenta de lo normal. (Nos llamamos cariñosamente entre nosotros, “The Walking Jacobeo Dead”. jaja!) Eso sí, por otro lado, me ha gustado mucho volver a “dejarme mojar” como hacía de niño; y más aún, hacerlo al ritmo de la música que trepaba por el cable de mis cascos hasta mis orejas.
Una búlgara muy espiritual que nos acompaña, nos ha dicho que dejásemos de protegernos del agua y la permitiésemos llevarse todo lo malo que hay en nosotros… Y por lo menos yo lo he intentado: ¡ha sido realmente fascinante sentirse tan “limpio” por dentro y por fuera! Probad a hacerlo, de verdad.

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– También hoy me he llevado una de las lecciones más grandes de mi vida: yo iba andando, pasito a pasito por el sendero, cuando un par de señoras bastante mayores me han pasado muy alegremente. Yo he pensado que era normal que fueran así de veloces al no llevar a cuestas una mochila tan pesada como la mía… Pues bien, una de ellas se ha girado y me ha dicho que debería ir más rápido, o el Camino se me haría eterno. Yo, bastante ofuscado, le he dicho : “Pruebe usted a llevar este macuto encima… ¡señora!”. A lo que ella me ha respondido, muy educadamente: “Pruebe usted a llevar mis años encima, joven…” :’O (He metido mi cara colorada hasta lo más profundo de mi capucha, mientras las veía marchar a paso ligero y me decía a mí mismo: “¡Zas! ¡En toda la boca!” jaja!!

* LO MALO: Se me fue con el agua, lo siento…

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