CdBdA (Etapa 1): “Saltando en los charcos”


Lo primero que he de decir, es que estoy muy sorprendido y orgulloso de mí mismo por haber superado, sin demasiados quejidos ni lloriqueos el primer round de mi Camino de Baldosas de Arenilla! (En adelante “La Empresa” o simplemente “CdBdA”) Y sé que vosotros también lo estáis, no disimuléis… ¡Gracias, gracias! jaja!!
Como comenté ayer de camino a la Línea de Salida, cada día intentaré resumir en pocas palabras lo bueno y lo malo de cada etapa; y aquí está la “námber guan”:
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* LO BUENO:
– Anoche desembarcamos en tropel más de 300 peregrinos en Roncesvalles… y como yo soy de naturaleza lenta, llegué el Albergue de los últimos. ¡Es lo que hay! Así que, cuando llegué al mostrador con mi acreditación, además de estampar en ella mi primer sello, me dijeron (a mí y a “los 100 más lentos todavía”) que el flamante albergue nuevo ya estaba lleno; pero que no nos preocupásemos que nos alojarían en el viejo de enfrente. Os podéis imaginar cómo estaba aquello, desde que se levantó hace unos mil años: por fuera parecía un establo, pero por dentro… ¡lo era! jaja!! Es más, cuando un hombre de dos metros nos ordenó a voces, en inglés tirando a alemán, que nos quitásemos las botas y las mochilas para entrar, mientras nos iba abandonando a nuestra suerte frente a una hilera infinita de cochambrosas literas de metal “crianza” con colchón “gran reserva”… me dije: ¡Date! ¡Ahora es cuando nos rapan, abren el gas y nos exterminan estos bastardos! :O (Pero no fue así, tranquilos. No hizo falta que ellos echaran el gas… porque sabían que ya lo dejaría escapar cada 10 minutos el tipo que yo tenía en la cama de arriba, avisando de cada deflagración con un potente ronquido a modo de corneta! ¡Vendido, que eres un vendido! jaja!)
Pero no vayáis a pensar que fue una mala experiencia por esto, o porque apagasen las luces a las 22h mientras yo estaba en el baño y las pasase canutas para encontrar mi ataúd, para después subirme a él clavándome los hierros oxidados en los pies descalzos y casi dislocarme el hombro por no dejarme caer a plomo en el suelo de piedra; o porque corriese el viento helado por mi cara y mi pecho que sobresalían del saco de dormir, talla niña de 12 años… (saco que me ha dejado una amiga con todo su cariño, de cuando ella iba de campamento en el colegio; y que me embute como un salchichón, ofreciéndome una muerte segura en caso de incendio.); o que nos hayan despertado a gritos a las 6 de la mañana, como si estuviésemos en la Mili… ¡Qué va! ¡No fue tan malo…! Porque… ¡el techo era superbonito! jaja!!
– Durante toooda la caminata hasta el pueblo de Zubiri, ¡no ha llovido ni una gota y he podido ir quitándome capas, ¡hasta acabar en camiseta de manga corta! Increíble pero cierto.
– He alucinado con paisajes exageradamente verdes, en los que la niebla subía y bajaba a su antojo; y con cabras y caballos de pelo largo, que no había visto nada más que en los documentales de La 2.
– ¡Y he podido saltar en los charcos de nuevo! ¡Tomaaa!
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* LO MALO: ### Lo sentimos. No se han encontrado resultados para su búsqueda… ### ;)))

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