Cazador de sueños


Hace tiempo leí un artículo que hablaba de cómo hacer para controlar los sueños mientras dormimos. Bueno, realmente no te enseñaban a dominarlos, sino a aumentar la probabilidad de soñar con “algo bonito” y no con cosas aleatorias; o lo que es peor, tener pesadillas. Estos instructores defendían que si te acuestas pensando en lo que te gusta (paisajes, personas, lugares, amor, sexo…), fomentarás que tus sueños, esa noche, tengan relación. Por lo tanto, recomendaban no darle vueltas a temas de trabajo o a preocupaciones personales; instantes antes de quedarte dormido. (Lo siento… no decían cómo hacer eso, que es lo complicado.)

Pues bien. Lo que yo aprendí por casualidad, hará unos días, no es a mimar a mi subconsciente para tener sueños placenteros o que traten sobre un tema en concreto; que imagino que será eficiente para quien pueda desechar los problemas cotidianos de su mente cuando la luz de la mesilla se apaga… sino algo mucho más difícil: detectar cuándo estás soñando y “tomar las riendas”.

Inception (Origen) - 2010

“No sabemos que estamos en un sueño, hasta que no despertamos y vemos que algo no cuadra.”      Leonardo DiCaprio – `Origen´ (2010)

No me preguntéis por qué, pero, desde pequeño, de vez en cuando me despierto en mitad de un sueño; o eso creo… Siempre es igual: estoy en la cama y hay algo que no marcha bien. Tengo miedo, pero no sé de qué. (Y os aseguro que es una sensación bastante desagradable.) Suele haber algo de luz en la habitación pero no la suficiente para calmar mi ansiedad; y como cualquiera haría en mi lugar, busco el botón de mi lamparita de noche a tientas. Lo pulso… y ¡sorpresa! No sucede nada… Sólo oscuridad. Me levanto, y con mucho cuidado de no golpear mis pies descalzos contra los muebles, me dirijo a la entrada, donde sé que me espera el deseado interruptor de la luz principal del cuarto. No, tampoco funciona… Palpo la puerta hasta encontrar el pomo, lo giro y salgo al pasillo. En ese punto, normalmente percibo algo más de claridad. Distingo bultos, pero no puedo abrir los ojos del todo; como si una tensa y opaca membrana tirase de ambos extremos. -¡Qué angustia, verdad?… ¡No podéis haceros una idea!- A esta fase le he dado un nombre, que más adelante os explicaré: “Conjuntivitis de Inflexión”.

Después de esta historia, mitad terror, mitad prescripción médica inventada, llega lo bueno, tranquil@s:

Hará un par de semanas volvió a suceder… Abro los ojos de golpe, el temor se apodera de mí, la lámpara no enciende, me levanto, acaricio las paredes hasta descubrir que la bombilla del cuarto está muerta también, salgo al pasillo, percibo algo más de luz y… ¡zas!: “Conjuntivitis de Inflexión”. Pero en esta ocasión, en mi cerebro sucede algo muy distinto a las anteriores: me doy cuenta de que eso ya lo he vivido más veces en sueños, y que por lo tanto estoy dentro de uno…

<<¡Y te conseguiste despertar¡>>, estaréis pensando todos. ¡Pues no! ¡¿Cómo iba a desperdiciar una oportunidad como ésa?! Quizás no tendría otra…

Ve hacia la luz...

Ahora veía con nitidez, por arte de magia, y me dije: “Si estoy esto es un sueño… ¡Puedo hacer lo que me dé la gana!” (Sí, amigos… ¡agarraos, que nos vamos!) Ni corto ni perezoso, me dirigí a la ventana del salón, la abrí… ¡y salí volando! ¡Desde un séptimo piso!

-Lo sé, no me digáis que no se os ha pasado por la cabeza… Fui un poco imprudente por lanzarme, así sin más. Anda, que si realmente se había ido la luz en el barrio… ¡jaja!-

Fue increíble… ¡Qué subidón de adrenalina! ¡Y cómo dominaba la técnica! Me impulsaba en las corrientes de aire, como si lo hiciese día sí, día no. Olvidándome completamente del miedo, subía a lo más alto y bajaba en picado, para remontar a escasos centímetros del suelo… ¡Qué maravilla! Ciudades, campos, océanos, planetas y luciérnagas, pasaban a toda velocidad bajo mis… Vaya, estaba vestido con traje y corbata, ¡qué suerte!

Luego, dentro del sueño de aquella noche, viví otras experiencias… Pero que no os puedo contar aquí porque podrían escandalizar a más de uno. ¡Ssshhh…! ;)

Sólo echadle Imaginación. ¿Qué haríais si no hubiese limitaciones? ¿Si pudieseis tener lo que quisieseis o a quien quisierais? Podríais conocer miles de lugares donde nunca os habíais planteado poder ir, solos o en compañía de la persona o animal que os apetezca; desafiando las leyes de la física, del tiempo, de la vida y de la muerte. O simplemente…  ¿qué tal tener una mano extra para rascaros la espalda, o ser tan pequeño como para entrar por cualquier cerradura?

Eso sí, tened cuidado, ya que lo que soñamos suele tener un poder enorme cuando despertamos al día siguiente, haciéndonos incluso cambiar de forma de pensar y sentir. ¿Me equivoco? Así que, es probable que vuestros sueños, esta vez hablo de las Metas de cada uno, sean aún más grandes que cuando cerrasteis los ojos unas horas antes…

¡Qué demonios…! Olvidad lo que acabo de decir. ¡Soñemos sin parar!

Para terminar este “cursillo acelerado de vuelo nocturno”, sólo debéis recordar una cosa más: Absolutamente todo es posible, siempre y cuando identifiquéis vuestra “CONJUNTIVITIS DE INFLEXIÓN”, y la utilicéis como trampolín en lugar de como cadena. Porque si algo me ha enseñado esto, es que en vencer nuestros grandes miedos… está la clave para hacer los Sueños realidad.

Enfréntate a tus miedos o aprende a vivir con ellos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s